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MINU iba caminando por el arcén de una autovía. Paramos el coche encuanto pudimos y esperamos a que nos alcanzara, rogando para que no se le ocurra cruzar la carretera. Vino directa hacía nosotros, con cautela pero sin miedo, y cuando por fin llegó, nos comió a besos.
Estaba hambrienta y deshidratada. Por su estado, es evidente que llevaba tiempo perdida o abandonada.
Tiene aprox. 6/7 años. Es un ángel de dulzura que merece encontrar una familia con la que compartir los muchos años que le quedan por vivir. Una familia responsable que no vuelva a dejarla a su suerte por la carretera.